Mi abuelo paterno era agricultor. Recuerdo las épocas de cosecha en verano, cuando nos subíamos a los montones de trigo o de cebada —¡cómo picaba!— que guardaba en el granero. Para nosotros era un juego. Para él, el fruto de todo un año de desvelos, miradas al cielo, de paciencia y de decisiones acertadas.

Esta cultura de campo que he vivido para mí tiene bastante que ver con los negocios. Para recoger buenos resultados hay que preparar la tierra, abonar, confiar (un poco) en la climatología pero más en ti, tomar decisiones y estar preparado para el momento de la recolecta.

En mi tarea como copywriter, a veces trabajo en proyectos que quieren crear o renovar los textos de su web pero el proceso se atasca y se alarga. He observado que cuando el copy no fluye es porque quedan aspectos por definir, decisiones por tomar.

Cuesta mucho orientar unos textos estratégicos si no sabes hacia dónde ni hacia quién.

Por si a ti también te ocurre que te enfrentas a los textos de tu página web y te bloqueas, este post está orientado a descubrir eso que le pasa a tu marca (o sea, a tu negocio) y que no te deja avanzar en la escritura.

 

Tú también necesitas una marca

A lo mejor piensas que una marca es algo muy grande, del tamaño de Apple o Nike. Sin embargo, tú también tienes una marca que estás creando con cada paso que das o que omites.

Hace un par de meses hablé en una masterclass a los alumnos de Adopta un copywriter sobre cómo se construye una marca o, lo que es lo mismo, de branding. Pero más importante, de por qué la necesitan.

A punto de terminar el curso, como próximos copywriters freelance, ya estaban pensando en crear su web, en lanzarse a conseguir visibilidad y clientes… Sin embargo, desde mi punto de vista, la web no es lo más importante sino que es el reflejo de la toma de muchas decisiones anteriores.

Lo más importante es definir el negocio y su estrategia. Pero antes que nada, conocerse bien para diferenciarse.

 

Cómo el branding y el copywriting se retroalimentan 

La definición de las líneas principales de la marca influye en el copywriting porque es responsable de comunicar ese algo único que la hace inconfundible. Cuando no está bien definidos estos aspectos básicos del negocio es difícil construir una marca y más aún, escribir sobre ella. Si no sé quién soy ni a quién quiero atraer ¿cómo lo voy a comunicar?

Y, al mismo tiempo, los textos va construyendo la marca, esa huella que deja en los demás. Como podría decir Machado: Emprendedor, no hay marca, se hace marca al escribir.

Los textos bien escritos, coherentes con la marca y con el público al que se dirige, reflejan su espíritu, personalidad, valores, actitud,… Hablan por ella y transmiten esa esencia que impacta en el público al que se dirige. Y alguien enamorado de una marca, que se identifica con sus valores, es más probable que caiga en sus redes, que la compre.

Por si es tu caso, y estás bloqueado con los textos de tu negocio ecológico y sostenible voy a darte algunas pistas para que puedas trabajar esa tierra que te ayudará a tener una buena cosecha. He preparado un breve diagnóstico de marca para que identifiques qué problema puede estar afectando a la escritura de tu copywriting.

Mini-diagnóstico de marca para hacer fluir tus textos

Este diagnóstico de marca se centra en 4 aspectos básicos: qué y porqué de tu negocio, a quién y cómo.

¡Vamos allá!

 

1 # Por qué: Falla tu propósito

No sabes por qué existes, más allá de pagar facturas o ejercer tu profesión. Y si no lo sabes, no lo puedes trasladar a una frase que te defina.

Podría ser que: no tengas claro cómo ayudas a los demás, qué pueden conseguir gracias a tus productos o servicios, cómo mejorará su vida con ellos, qué transformación experimentará.

Preguntas que deberías responder: ¿qué te ha llevado a crear tu negocio? ¿cómo mejoras la vida de la gente? ¿qué aportas a la sociedad?

Solución: piensa en lo que haces, cómo hace sentir a la gente y trasládalo a una propuesta de valor.

 

2 # Qué: Falla el diseño de los productos o servicios

Sin producto o servicio, no hay venta y tampoco comunicación. Cuando vas madurando tu proyecto, se va dibujando con claridad lo que ofreces. Y así es más fácil contarlo.

Podría ser que: Hay demasiadas cosas que te gustan, pero a veces hay que elegir. Tu elección será la intersección entre lo que mejor se te da, lo que la gente necesita y además está dispuesta a pagar por ello.

Preguntas que deberías responder: ¿Tienes clara tu especialidad? ¿Has definido tu foco de acción? ¿qué camino te atrae más?

Solución: valida tu idea. Haz una lista con tus preferencias e investiga en foros, habla con otros profesionales de tu sector o emprendedores más experimentados, sondea entre tu entorno si es susceptible de necesitar lo que tú ofreces. Incluso prueba a ofrecer tu servicio a cambio de un testimonio.

 

3 # A quién: Falla el cliente ideal

Tienes una vaga idea de quiénes son tus clientes, pero no acabas de dibujarlos, de conocerlos, de crear el personaje de la película y por eso no sabes cómo hablarle.

Podría ser que: no te atrevas a cerrarte a un tipo de cliente concreto. Crees que es mejor generalizar pero así nadie se da por aludido en tus textos. Es como un objetivo de cámara fotográfica: cuanto más te acercas, mejor enfocas.

Preguntas que deberías responder: ¿Con qué tipo de personas te sientes más a gusto trabajando? ¿quién paga a gusto lo que ofrezco y además lo recomienda? ¿cómo es la persona que no pone pegas a mi trabajo o a mi producto?

Solución: elige una persona real que encaje con todas estas respuestas y tómala como modelo de cliente. No solo debes fijarte en su edad o lugar de residencia sino en su ocupación, en su preocupación —qué ronronea y rumia en su cabeza relacionado con tu producto o servicio—, cómo puedes ayudarle a quitarse ese peso de encima. Ese valor es el que venderás a través de tus textos.

 

4 # Cómo: Falla la voz

No sabes cómo escribir, no encuentras tu estilo o no te atreves a escribir de forma más auténtica. Te parece que suenas como los demás. Quizás es porque no te conoces bien o no te atreves a expresarte tal y como eres.

Podría ser que: pienses que escribir es un acto diferente a hablar. Sin embargo, el lenguaje digital y no digamos el publicitario, cada vez se adapta más a nuestra propia voz, a quienes somos. Refleja nuestra identidad y eso nos diferencia del resto de marcas y nos acerca a nuestros iguales.

Preguntas que deberías responder: ¿con qué 3 adjetivos describirías tu marca? ¿cuál es tu forma de hablar más natural? ¿cómo sueles hablar cuando estás en confianza? (que sale de ti de forma natural).

Solución: obsérvate, haz conscientes las expresiones que usas de forma espontánea, incluso pide a algún conocido que te imite, que te diga qué palabras usas con más frecuencia. Ahora trata de recordar que ese es tu estilo y plásmalo en los textos de tu web. Si necesitas trabajar más este punto, a lo mejor te viene bien un post que escribí hablando de cómo encontré la voz de mi marca.

 

Si al leerlo has identificado alguna cojera en tu negocio te recomiendo que reflexiones, decidas y ejecutes. Prueba y equivócate, o acierta. Nada te sacará del atasco excepto moverte. Así que, actúa. Si necesitas más ayuda, no olvides que puedes descargar mi Guía para aprender a sintonizar con tus clientes.

He titulado el artículo Breve diagnóstico de marca pero también podría haber elegido «de negocio». ¿Qué piensas tú? ¿Cómo lo habrías titulado? ¿Para ti es diferente marca y negocio? Cuéntamelo en los comentarios.

 

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