El 5 de junio fue el Día Mundial del Medio Ambiente. Está bien, pero no es suficiente. Tampoco basta un Ministerio propio o una sección exclusiva en la prensa. Soy más partidaria de incorporar «ese día» a todos nuestros días, de integrar la Sostenibilidad a nuestras acciones cotidianas. Por eso me he parado a pensar en la redacción de textos en clave ecológica.

Si tienes una web propia y publicas en tu blog con regularidad, este artículo te puede dar ideas para no trabajar más sino mejor tus contenidos. Da igual si perteneces al sector verde o no. Esto se aplica a todos porque, insisto, todos podemos incorporar el pensamiento ecológico a nuestra vida diaria.

He fusionado las famosas R’s de la Ecología con la redacción de contenidos. Antes de empezar, por si no lo sabes, aclaro que ya no solo son 3 sino 5 las Rs que guían el consumo responsable y la reducción de huella ambiental. Y en la guía que te propongo para la redacción responsable de contenidos yo añado una 6ª clave. ¿Empezamos?

 

1 # Rechazar

El consumo responsable nos anima a rechazar las bolsas de plástico en comercios o, en general, lo que no necesitamos. En la redacción de contenidos yo te animo a rechazar las ideas ajenas, a alejarte de lo que escriben los demás.

Está bien leer los contenidos de otras personas para inspirarse. Pero no escribir posts que parezcan calcados porque, a la larga, todo se descubre. Es mejor reflexionar sobre lo que leemos, pasarlo por el tamiz propio, y encontrar nuevas ideas o enfoques únicos y genuinos.

Céntrate en ti, en tu negocio, en tus ideas. Mira hacia dentro en lugar de hacia afuera. Además, conseguirás infoxicar menos tu cabeza.

 

2 # Reducir

Esta R está clarísima: reducir el contenido que consumes. Internet está lleno de información y cada día más personas publican. He aquí un ejemplo. Yo misma. Todos peleamos por la visibilidad, por atraer más lectores y suscriptores.

Si eres de los que, como yo, quieres saber todo del tema que más te interesa, no hace falta rastrear en toda la blogosfera. Basta con seleccionar muy bien lo que dejas entrar en tu bandeja de correo o en tu perfil de redes sociales. Mejor consumir menos contenido pero de más calidad.

Reduce tu suscripción a newsletters, quédate solo con los blogs que más te aportan. Es estresante abrir el buzón y ver la lista de correos sin abrir por falta de tiempo. Minimiza el ruido informativo. Tu mente y tu cuerpo lo agradecerán.

Hay que documentarse, pero también seleccionar tus fuentes de información. Esto también te servirá para ahorrar tiempo y usar de forma más efectiva el que dedicas al trabajo.

 

3 # Reutilizar

Esta R es muy práctica. No hace falta generar contenidos nuevos todo el tiempo. Puedes reutilizar los que ya tienes creados, dándoles otros formatos.

Por ejemplo, si participas en una charla puedes transformar esa presentación o ese guión en un post para tu blog. Las ideas que has ido plasmando en redes sociales sobre un mismo tema puedes recopilarlas y crear una guía para enviar solo a tus suscriptores.

Hace falta ser estratega, pero también práctico. Esta R te servirá para sacar más partido a los contenidos que ya tienes creados y para tardar menos tiempo en generar los nuevos. Solo hace falta un poco de ingenio y creatividad.

 

4 # Reincorporar

Estoy segura de que a veces se cruza una idea en tu cabeza, anotas un fogonazo de inspiración que te ha sobrevenido en un momento de distracción y crees que eso dará para un contenido completo. Después, te dispones a desarrollarlo y ves que no da tanto juego como pensabas.

Podrías tirarlo a la basura virtual. Sin embargo, te doy otra idea: prueba a incorporarlo en otro contenido con el que esté relacionado. Puede que no sea una idea válida para desarrollar por sí sola, pero puede funcionar como un buen complemento para otras.

Toda buena idea se puede aprovechar, solo hay que dejarla escrita y que la naturaleza haga su trabajo, que llegue el siguiente destello para saber que puedes usarlo en otro lugar.

 

 

5 # Reciclar

La R estrella, la que más conocemos, aunque no es la mejor para revertir el proceso de deterioro del planeta: Reciclar. Está bien poner cada basura donde corresponde, pero está mejor no llegar a generarla.

¿Cómo aplicamos el Reciclaje a la redacción de contenidos? Se me ocurre que, de vez en cuando, releas tus notas, tus proyectos de post, tus flashes de iluminación y decidas si definitivamente servirán para algo o no.

Si no sirven, deséchalos. Si sirven, ponlos en el lugar correspondiente: pásalos de Evernote, Google Keep —o incluso de tu libreta física— a tu calendario editorial. Los tendrás a mano para la siguiente vez que te sientes a escribir y organizar el blog.

Un buen reciclaje de contenidos puede ser tan higiénico como organizar los armarios de tu casa. ¡No veas qué bien sienta hacer limpieza de vez en cuando y, además, ordenar las ideas!

Aumentará tu productividad y aliviarás el caos que a veces se acumula en nuestras herramientas digitales y, por tanto, en nuestra cabeza.

 

 

6 # Reflexionar y Revisar

Y estas dos Rs las añado porque para mí son fundamentales en el proceso de escribir: Reflexionar antes de escribir y después, revisar lo escrito.

Una de las cosas que más me ayudan a redactar es dar vueltas a la idea que quiero plasmar, barajar varios enfoques, jugar con las posibilidades que se me ocurren, dejarlas reposar y después elegir la combinación ganadora. Esto me ayuda a escribir más rápido cuando ya tengo claro lo que voy a contar.

Este post, por ejemplo, lo he rumiado durante un par de semanas, a ratitos, yendo de paseo o esperando en la fila del supermercado. ¡Hay que aprovechar bien el tiempo cuando eres freelance! Y hoy lo estoy escribiendo en poco más de una hora. Estoy batiendo mi propio récord (no es que sea precisamente rápida generando contenidos :).

Como dice Stephen King en su libro Mientras escribo «los relatos y novelas, en mayor o menor medida, son plegables. Si no puedes quitar el 10 por ciento y conservar lo esencial de la historia y el ambiente, es que no te esfuerzas bastante». Esto se puede aplicar también a la redacción de contenidos.

La idea se basa en el comentario del director de una revista donde envió uno de sus relatos, que transformó su manera de enfocar las revisiones: «No es malo, pero está hinchado. Revisa la extensión. Fórmula: 2ª versión=1ª versión – 10%. Suerte».

Cuando ya lo tenga escrito, lo dejaré reposar (Uy, mira! Otra R!) y lo revisaré antes de publicar.

Reflexionar te ayudará a conectar las ideas, a sentir cómo debe fluir ese texto. Y la revisión te ahorrará erratas, redundancias, errores de concordancia,… será como la última capa de barniz para tu artículo.

 

Conclusión

Para cerrar el post conectando todas las Rs —incluidas las que yo he añadido— te recuerdo que el objetivo de la redacción de contenidos en clave ecológica es generar menos ruido.

Si logras aportar solo contenidos de calidad, originales, auténticos y muy personales, la humanidad te lo agradecerá. Bastante información hay ya en la red como para volcar basura improductiva.

PD: Si buscas en Internet hay muchas variantes para las 5 R’s de la Ecología. Para escribir este post me he basado en las que explica Mariana Matija, creadora del blog Cualquier cosita es cariño, en su mini-curso online «R, una letra para vivir con menos basura», que me gustó por su sencillez y utilidad.

No sé si este post ha cumplido ese objetivo, aunque mi finalidad era esa. Solo sabré si he logrado aportar valor y no ruido cuando me escribas tus impresiones en la zona de comentarios. ¿Te animarás?

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